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MUCHAS personas están encariñadas con sus creencias y tradiciones religiosas. Pero ¿qué pasa si esas enseñanzas no concuerdan con lo que dice la Biblia? Jesús indicó el peligro de seguir tradiciones humanas cuando dijo a los líderes religiosos de su tiempo: “Ustedes han invalidado la palabra de Dios a causa de su tradición”. Y luego citó a Dios, que había dicho: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí. En vano siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas” (Mateo 15:1-9; Isaías 29:13).
Con todo, no solo importa lo que creemos, sino también lo que hacemos. La Biblia indica que hay personas que “declaran públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras lo repudian” (Tito 1:16). De hecho, dice que en nuestros tiempos muchos “buscarán sus propios placeres en vez de buscar a Dios. Aparentarán ser muy religiosos, pero con sus hechos negarán el verdadero poder de la religión”. Y a continuación advierte: “No tengas nada que ver con esa clase de gente” (2 Timoteo 3:4, 5, Versión Popular).
La religión verdadera promueve el motivo correcto, las creencias exactas y la conducta adecuada
Sin embargo, no basta con ser sinceros. ¿Por qué? Porque uno puede ser muy sincero y, sin embargo, estar equivocado. Por eso, es vital conocer bien a Dios (Romanos 10:2, 3). Si queremos agradarle, tenemos que adquirir conocimiento exacto y actuar de acuerdo con su Palabra, la Biblia (Mateo 7:21). De modo que la religión verdadera es la que promueve el motivo correcto, las creencias exactas y la conducta adecuada. Y comportarse adecuadamente implica hacer la voluntad de Dios todos los días (1 Juan 2:17).
Si le interesa aprender más sobre lo que enseña la Biblia acerca de Dios, lo animamos a estudiarla de forma gratuita con los testigos de Jehová.