CONSEJOS PARA LAS FAMILIAS
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Jenny cuenta:* “La madre de Ryan no disimulaba su antipatía por mí. Pero mis padres no se portaban mucho mejor con él. De hecho, nunca había visto que trataran tan mal a alguien. No importaba a qué padres visitáramos: uno de nosotros siempre pasaba un mal rato”.
Ryan dice: “Mi madre pensaba que nadie era lo bastante bueno para sus hijos; de ahí que casi desde el comienzo empezara a criticar a Jenny. Lo mismo les pasaba a los padres de Jenny conmigo: siempre tenían algo que reprocharme. El problema era que cada uno defendía a sus padres y, al final, terminábamos criticándonos el uno al otro”.
DESDE siempre, los humoristas han sabido sacarles jugo a los conflictos con los suegros. Pero en la vida real, estos problemas no tienen ni pizca de gracia. Una mujer india llamada Reena explica: “Mi suegra estuvo interfiriendo en mi matrimonio por años. Como no podía desquitarme con ella, a menudo el que pagaba los platos rotos era mi marido. Para él era un continuo dilema: ser un buen esposo o ser un buen hijo”.
Pues bien, ¿por qué se meten los padres en la vida matrimonial de sus hijos? Jenny, citada al principio, da una posible razón: “Tal vez les cuesta aceptar que alguien más joven e inexperto pueda cuidar de su hijo”. Dilip, el esposo de Reena, va un poco más allá. “Puede que, después de criar a sus hijos y sacrificarse por ellos, sientan que estos los están dejando de lado
Aun así, hay que reconocer que los suegros no siempre tienen toda la culpa. A veces, los responsables de que los padres interfieran son los propios hijos. Analicemos, por ejemplo, el caso de Michael y Leanne, un matrimonio de Australia. “Leanne procede de una familia muy unida, en la que todo lo hablan entre ellos
Sin duda alguna, los problemas con los suegros pueden añadir tensión a un matrimonio. ¿Es ese su caso? ¿Cómo se llevan ustedes con sus suegros? A continuación examinaremos dos situaciones que pueden surgir y algunas sugerencias que les ayudarán.
PRIMERA SITUACIÓN: Uno de los cónyuges piensa que el otro está demasiado apegado a sus padres. “Mi esposa quería que viviéramos cerca de su familia
Factores a considerar: Hablando de la institución matrimonial, la Biblia indica: “El hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne” (Génesis 2:24). Ahora bien, ¿qué significa “ser una sola carne”? Implica algo más que vivir juntos: implica formar una nueva familia, una que está por encima de sus respectivas familias (1 Corintios 11:3). Claro está, todavía tienen que respetar a sus padres y atenderlos debidamente (Efesios 6:2). Pero ¿qué pasa si la forma en que su cónyuge cumple con este deber hace que usted se sienta descuidado o abandonado?
Algunas sugerencias: Esfuércese por ser objetivo. ¿De veras está su cónyuge demasiado apegado a la familia? ¿O será sencillamente que la relación que su cónyuge tiene con sus padres es diferente de la que usted tiene con los suyos? Y en tal caso, ¿estará influyendo su crianza en cómo ve usted las cosas? ¿Pudiera ser que usted, en realidad, esté sintiendo algo de celos? (Proverbios 14:30; 1 Corintios 13:4; Gálatas 5:26.)
Es verdad que no es fácil responder estas preguntas y que, para hacerlo, se requiere ser honrado con uno mismo. Sin embargo, es vital que se las haga. Tenga en cuenta que si usted y su cónyuge discuten a menudo por el tema de los suegros, tal vez el verdadero problema sea otro.
Muchos conflictos matrimoniales surgen cuando los cónyuges
Con el tiempo, Adrián vio la necesidad de adoptar una actitud más equilibrada. “Todavía creo que a mi esposa le afecta emocionalmente pasar mucho tiempo con sus padres, pero ahora veo que lo contrario también la perjudica. Por eso, me he reconciliado con mis suegros y, en lo posible, trato de mantener una buena relación con ellos.”#
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? Que cada uno escriba lo que más le preocupa de su relación con los suegros. Háganlo con tacto. Recuerden que lo que están expresando son sus sentimientos, y no deben parecer recriminaciones. Luego intercambien sus notas y piensen juntos qué pueden hacer para ayudarse el uno al otro.
SEGUNDA SITUACIÓN: Los suegros se inmiscuyen constantemente dando consejos sin que se los pidan. “Pasé los primeros siete años de casada con la familia de mi esposo
Factores a considerar: Cuando alguien se casa, deja de estar bajo la autoridad de sus padres. La Biblia dice que “la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón”, es decir, su esposo (1 Corintios 11:3). Esto no quita que ambos cónyuges todavía deban honrar a sus padres, como se indicó antes. Proverbios 23:22 nos recuerda: “Escucha a tu padre, que causó tu nacimiento, y no desprecies a tu madre simplemente porque ha envejecido”. Ahora bien, ¿qué puede hacer usted si sus padres, o los de su cónyuge, tratan de imponer sus opiniones?
Algunas sugerencias: Trate de entender por qué sus suegros actúan como lo hacen poniéndose en su lugar. “A veces
Algo que les ha resultado práctico a algunas parejas es ponerles ciertos límites a los padres. Para eso no es necesario sentarlos y decirles duramente lo que no deben hacer.% Por sus acciones, usted puede dejarles claro que la prioridad es su cónyuge. Masayuki, un esposo japonés, da un ejemplo: “Cuando sus padres opinen, no les dé inmediatamente la razón. Recuerde que usted está sentando las bases de una nueva familia. Así que, primero, pregúntele a su cónyuge que piensa al respecto”.
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? Hablen sobre qué conflictos entre ustedes se deben a las intromisiones de los suegros. Luego, escriban cómo pueden fijar límites a sus padres y, mostrándoles el debido respeto, hacer que los cumplan.
En muchas ocasiones, la situación puede mejorar si se entiende por qué los suegros actúan de cierta forma y si no se permite que los problemas con ellos causen división en la pareja. “En nuestras discusiones sobre los padres había muchos sentimientos implicados, tanto por mi parte como por la de mi esposo
* Se han cambiado los nombres.
# Si uno de los padres está cometiendo algún pecado grave y no se arrepiente, es normal que la relación se vuelva tirante y está justificado que se limite el trato notablemente (1 Corintios 5:11).
% Habrá ocasiones en las que haya que hablar de manera franca con los padres. Pero aun en esos casos, lo mejor es hacerlo con respeto y bondad (Proverbios 15:1; Efesios 4:2; Colosenses 3:12).